Mostrando las entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de marzo de 2014

Y de pronto... Pum.

¿Alguna vez sintieron que por fin pudieron dar un paso y de pronto ¡PUM! viene un tractor y los lanza 30 metros hacia atrás? Claro, no en el sentido literal.

Eso fue para mi el día de ayer. A una semana de terminar mi relación con Él me derrumbe, y no se si fueron los comentarios en la fiesta a la que fui, o si fue simplemente parte del proceso. Pero ayer las ganas de saber como estaba, de saber si estaba bien o mal, si aun estaba pensando en mi me inundaron y no pude.

Lo llame.

Si, si. Much@s pensaran que soy una tonta y de hecho si, si lo soy. Pero no por las razones que ustedes piensan. Verán, para mi el orgullo siempre fue un concepto que nunca entendí. ¿Por qué tener orgullo cuando queremos a alguien? ¿Por qué meternos en este lugar en donde hacemos como si no nos interesara para nada la otra persona? ¿Por qué queremos pretender ser o sentir algo que no sentimos? Para mi las palabras y los sentimientos se dicen, se expresan, se sacan del pecho. Si no, se quedan ahí a pudrirse.

Entonces lo llamé. Y descubrí muchas cosas que me llenaron de miedo. Como el cambio en su tono de voz, sus palabras cortantes, sus frases terriblemente pensadas y calculadas para no dejar que yo penetre esta barrera que Él esta construyendo. Le dije que a pesar de que las cosas no funcionaron aun lo seguía queriendo y que así ya no estemos "enamorados" no podemos evitar querernos... 3 años no es poco.

Pero Él seguía siendo (o fingiendo ser) fuerte, como siempre lo fue.

Esa llamada y posteriores mensajes fueron como una llamada de atención. Él realmente está intentando borrarme por completo de su vida, y lo esta haciendo apretando el acelerador. ¿Eso significa que tu no lo intentas Priscilla? No. Eso significa que estamos intentando dos cosas distintas. Mientras yo intento seguir con una vida que durante tres años lo incluyó a Él, Él intenta borrar esos tres años.

Y eso duele.

No ha sido fácil chic@s. Y esa llamada sólo lo hizo peor.

jueves, 27 de marzo de 2014

Amigas, tengo un problema.

Una de las primeras cosas de las que me he dado cuenta a penas termine esta relación fue que me había concentrado tanto en hacer que lo nuestro funcionara que había dejado de lado lo demás;Había invertido tantas energías y tiempo en buscar razones para seguir juntos que deje de ver aquellas razones por las cuales ya NO podíamos seguir.

Y ese día cuando pude por fin tomar el teléfono y marcar un numero que hace mucho no marcaba y decir las siguientes palabras: "Las necesito", debo decir que fue algo liberador.

Saber que no estas sola. Saber que él no era tu único amigo, o la única persona con la que podías hablar o que te podía entender te da una cierta paz en un momento en el cual necesitas cualquier rayo de luz que puedas encontrar. No digo que de pronto me sienta mejor, pero salir a tomar un café o a comer (aun así no haya probado bocado desde ese día) hace que el día sea más llevadero.

Gracias a Dios, Jehová, Buddah, Alá, quien quiera que sea el que está allá arriba, tengo un sistema de soporte muy bueno con mis amigas.

Y creo que eso es una de las primeras cosas que debes hacer. Llamarlas, buscarlas y llorar con ellas. Y debes ser sincera. Eso fue algo que a mi me pasaba con mucha frecuencia. Nunca les dije que las veces que habíamos terminado y vuelto eran más de las que podía contar. Nunca les conté que era yo la que le rogaba para que no me dejara porque "sin él mi vida no tenía sentido". Me daba vergüenza decirles que me sentía completamente dependiente de una relación. Que necesitaba estar en esta relación para sentirme viva.

Y lo cierto es que todas corremos y nos escondemos de esa amiga que sabemos que nos va a decir la verdad y nada más que la verdad. Nunca le preguntamos que piensa o que deberíamos hacer. ¿Porque? por que sabemos que es justamente ELLA la que nos va a decir que estamos entrando al fin y NOSOTRAS no queremos saberlo, ni siquiera queremos pensar en que tal vez, solo tal vez, estamos en la recta final y no hay vuelta atrás.