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domingo, 30 de marzo de 2014

Resaca.

¡Denme agua por favor!

Okay, sé que dije que el fin de semana me daba pavor. Y sí, no pensaba salir ni en broma. Tenía un excelente plan para quedarme en casa bajo mis sábanas, pero para mi mala suerte el cumpleaños de uno de mis mejores amigos (lo conozco desde el 98) fue ayer.

Y no, no tome ni una gota de alcohol. No quería arriesgar la típica llamada, o el mensajito de borracha, ¡Es más! Cambie de celular con mi mamá por que realmente quería estar tranquila y quería poder disfrutar la noche sin que todo esto me moleste.

Pero no. Ayer en la noche el mundo decidió que pondría a todos "nuestros" amigos en esa reunión. Obvio, si por 3 años lo único que hice fue evitar hacer nuevas amistades por que él era celoso. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, fueron las personas que estuvieron ahí y me preguntaron de él. Y claro, seis no es un número grande, pero ¿qué pasa si les digo que no habían más de 40 personas? De las cuales sólo 20 eramos realmente invitados de mi amigo, el resto eran de su hermana.

Ahora, cuando en una misma noche tienes que explicar que ya no estás con alguien repetidas, y por repetidas quiero decir demasiadas veces, al día siguiente (hoy) despiertas con resaca. Pero no con una resaca normal. Si no con la resaca de lo dicho.

Cada vez que lo repites, cada vez que dices: "Él y yo ya no estamos", "Ya no es mi enamorado", "No estamos juntos" hace todo esto más real. Cada vez que me decían que lo habían visto continuar con su vida lo hacía aun más real. Mis neuronas, que hasta ahora ni siquiera se habían tomado la decencia de aceptar que Él ya no esta aquí, comenzaron a hacer sinapsis y de pronto cada parte de mi cuerpo comenzó a sentir ese duelo que he estado evitando todo este tiempo.

Hoy desperté de un sueño diferente. Soñé que iba a su casa y Él me decía que no tenía nada que hacer ahí.

Y no sé si eso es bueno o malo. Bueno por que ya no sueño que él sigue aquí o malo por que despertar después de un sueño así es sumamente difícil.

Continuar sin Él es sumamente difícil.

viernes, 28 de marzo de 2014

Devuélvanme la noche.

Despertar es la peor parte.

Tener que abrir los ojos después de no estar pensando en todo lo que paso me parece la parte más difícil de todo este proceso. No sé si a ustedes les pase pero, a medida que el día pasa las cosas se ponen más llevaderas.

A diferencia de la estúpida mañana.

Llorar se ha convertido en una constante en estas horas y las preguntas: "¿Cómo despertaste?" y las miradas de compasión de mi familia y los mensajes de preocupación en Facebook, Whatsapp y a mi celular son un poco... abrumadores. Sé que dije que un sistema de soporte es importante y etc, etc, etc. Pero a veces necesitas soledad. Tiempo para ti. Desconectarte. Es por eso que todas las noches apago mi celular y el día de ayer cerré mi cuenta de Facebook (bueno, no la cerré. Pero sí la desactive).

Una cosa que no saben de mi es que esporádicamente hago trabajos de modelo y el Facebook es una herramienta de trabajo para mi. Así que dude un poco, pero la verdad es que el fin de semana se acerca, y en una ciudad tan pequeña como la mía en la cual el sábado una nueva discoteca se abrirá, me da pavor. No deseo ver fotos, ni tags, ni estados, ni nada que puedan hacerme volver a retroceder el medio centímetro que avance.

Pero volviendo a mis mañanas, desde el momento en el que despierto al momento en el que me doy cuenta de lo que realmente está pasando en este momento de mi vida hay un par de minutos. Un par de minutos en los cuales todo aún es como antes. Él hará esa llamada para darme los buenos días en 3, 2, 1...1...1? y nada sucede. Es justo ahí cuando mi cerebro hace la conexión entre la rutina y la realidad y me da una cachetada. "Él no va a hacer esa llamada Priscilla, Él ya no está".

El resto del día esa cachetada sigue doliendo.